RELACI�N ENTRE EL ALOJAMIENTO CONJUNTO Y LA ADECUADA LACTANCIA MATERNA EXCLUSIVA EN PU�RPERAS CESAREADAS DEL HOSPITAL SAN JOS� DE CHINCHA

 

RELATION AMONG THE UNITED LODGE AND THE ADEQUATE EXCLUSIVE BREAST-FEEDING IN PUERPERAL CAESAREANS OF THE SAN JOS� HOSPITAL IN CHINCHA

 

Junek Perales Bambaren 1

 

RESUMEN

El presente trabajo fue de tipo explicativo, prospectivo, prolectivo, longitudinal y comparativo, el cual se realiz� en dos grupos: uno con mujeres pu�rperas post cesareadas que estuvieron en alojamiento conjunto con su hijo, y el otro de pu�rperas post cesareadas con las mismas caracter�sticas que no estuvieron en alojamiento conjunto, dicho trabajo se realiz� en el Hospital San Jos� de Chincha. Entre enero � marzo del 2005, mediante una gu�a de observaci�n.

 

Respecto a los resultados no se encontr� relaci�n entre el alojamiento conjunto y la lactancia materna exclusiva, entre el alojamiento conjunto y el medio de alimentaci�n tampoco se pudo encontrar asociaci�n. Por el contrario si se pudo encontrar que el alojamiento conjunto se encuentra relacionado con el intervalo de lactancias, en donde las que tienen alojamiento dan de lactar en mejores intervalos que  las que no tienen alojamiento. No se pudo encontrar relaci�n entre el alojamiento conjunto y el tiempo de lactadas .Respecto a la complementaci�n con otros l�quidos, las mujeres sin alojamiento, dan m�s complementos y l�quidos que las que tienen alojamiento.

 

Tampoco pudo encontrarse relaci�n entre el alojamiento conjunto y la posici�n del ni�o en el momento de lactar, sin embargo se encontr� adem�s que las madres sin alojamiento dan de lactar prioritariamente sentadas, mientras que las que tienen alojamiento, lo hacen acostadas. Finalmente se pudo concluir que las mujeres sin alojamiento conjunto dan de lactar m�s frecuentemente con la posici�n del pez�n y la areola de forma correcta, que las que si tienen alojamiento.

 

Palabras Claves: Alojamiento Conjunto, Lactancia Materna Exclusiva

 

ABSTRACT

The present work went from explicative, prospective type, prolective, longitudinal and comparative, which came true in two groups: One group with women puerperal post Operated that were in united lodge with his son, and mother�s other post Operated with the same characteristics that were not in united lodge, the aforementioned work accomplished  itself at Chincha's Hospital San Jose. Enter January � March of the 2005, intervening join guide of observation.

 

In relation to results he did not find relation among the united lodge and exclusive breast-feeding, among the united lodge and the midway of nutrition neither could find association itself. On the contrary if he could meet that the united lodge finds pertaining to the interval of lactations, where the ones that have lodge give of breast-feeding in better intervals than  the ones that do not have lodge. He could not find relation among the united lodge and breast-feeded .Respect�s time to complement with another liquids, women without lodge, they give more complements and liquids than the ones that they have lodge than.

 

Neither he could find relation among the united lodge and the position of the little boy in the moment to breast-feed, however he met besides that mothers without lodge give of breast-feeding preferentially sittings, while than the ones that they have lodge than, they do it put to bed. Finally it could be been understood that women without united lodge give of breast-feeding more frequently with the position of the nipple and the areole of correct form, than them than if they have lodge..

Key words: United Lodge, Exclusive Breast-Feeding

 

INTRODUCCI�N

La lactancia contin�a siendo pr�ctica generalizada en el Per�. El 98 % de los ni�os nacidos en los cinco a�os anteriores a la ENDES 2000, han lactado alguna vez. Este porcentaje es casi el mismo por sexo del ni�o, el �rea de residencia, el nivel educativo de la madre, el lugar del parto o si recibi� atenci�n durante el parto (1).

Un 54 % de los ni�os empez� a lactar dentro de la primera hora de nacido y esa proporci�n sube al 84 % dentro del primer d�a, porcentajes que se han incrementado en 10 y 9 puntos porcentuales, respectivamente, con relaci�n a los observados en 1996 (1).

En los departamentos d e Ucayali, Tumbes, Apur�mac y Piura, m�s del 70 % de los ni�os empez� a lactar dentro de la primera hora de nacidos, pr�ctica que no es muy frecuente en los departamentos de Huanuco, Arequipa y Cuzco, donde menos del 40 % de los ni�os lact� dentro de la primera hora de nacidos. En al �mbito urbano, Lima Metropolitana presenta la menor proporci�n de ni�os que lactaron en la primera hora de nacidos (45 %) (1,2).

De otro lado, una cuarta parte (25 %) de los ni�os nacidos en los cinco a�os anteriores a la encuesta recibieron un alimento diferente a la leche materna antes de empezar a lactar. Estos casos se presentan con mayor frecuencia entre los ni�os que no nacieron ni en establecimiento de salud ni en la casa (27 %), entre los que recibieron asistencia del m�dico en el parto (30 %), entre los ni�os de madres que residen en el resto de Costa (33 %) y entre los ni�os de madres con educaci�n superior (36 %). En los departamentos de Moquegua, Pasco y Lambayeque, el porcentaje de ni�os que antes de lactar recibi� un alimento diferente es mayor al 36 por ciento. (11). En ICA el 98 % de los ni�os alguna vez lact�, el 64 % lo hizo dentro de la primera hora de nacido, el 82 %  lact� dentro del primer d�a de nacido, sin embargo el 32,5 % recibi� alimentos antes de empezar a lactar (2).

No obstante los beneficios nutricios, inmunol�gicos y de maduraci�n que la leche humana proporciona a los ni�os, en Am�rica Latina han disminuido el inicio, la exclusividad y la duraci�n del amamantamiento durante el primer a�o de vida (3).

En los pa�ses desarrollados, factores como la mayor escolaridad materna, el mejor nivel socioecon�mico e incluso trabajar fuera del hogar, se asocian con mayores porcentajes de amamantamiento; en cambio, en los pa�ses en desarrollo estos mismos factores muestran un efecto contrario. En M�xico, inician el amamantamiento alrededor de 90% de las madres en el �rea rural y de 80% en el �rea urbana, pero la frecuencia de esta forma de alimentaci�n disminuye cada vez m�s (4).

En la Ciudad de M�xico el abandono de la lactancia humana es preocupante. Dimond y Ashworth (5), notificaron que hacia el tercer mes post natal, s�lo 21% de la poblaci�n urbana pobre amamantaba y, para esa fecha, ninguna de las madres de la clase urbana acomodada practicaba lactancia humana exclusiva.

Margen y colaboradores (4) encontraron en 1991, en Sonora, el Distrito Federal y Chiapas, que al tercer mes post natal, la lactancia humana exclusiva casi hab�a desaparecido, de tal modo que se practicaba s�lo la lactancia mixta en un 55%.

En la pr�ctica de la lactancia humana, adem�s de los factores biol�gicos y socioculturales, participan otros como los institucionales y la producci�n industrializada de suced�neos de la leche humana. Cuando los hospitales cuentan con programas para fomentar la lactancia humana (6), la alimentaci�n de los reci�n nacidos se lleva a cabo mediante el amamantamiento y, cuando se carece de ellos, en vez de leche materna a los infantes se les proporcionan f�rmulas (7). Si esta �ltima forma de alimentaci�n, iniciada en el hospital, se contin�a en el hogar, los ni�os llegan a presentar mayor frecuencia de enfermedades de los sistemas gastrointestinales y respiratorios, y mayor mortalidad.

El problema de las madres que no amamantan, siendo su leche el recurso alimentario m�s valioso durante el primer a�o de vida de sus hijos, ha generado diversas acciones para conservar y promover la lactancia natural (9) y que se resumen en los "Diez pasos para una lactancia exitosa" del acuerdo de la Organizaci�n Mundial de la Salud/Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (OMS/UNICEF) de 1989, que propici� el nacimiento del "Hospital Amigo del Ni�o" (9)

Para retomar la cultura del amamantamiento, uno de los diez pasos antes mencionados consiste en que durante la hora siguiente al nacimiento se inicie el contacto madre-hijo y, simult�neamente, la madre reciba informaci�n y apoyo para que el ni�o obtenga leche materna (10).

Si bien se espera que con estas medidas aumenten la frecuencia y duraci�n del amamantamiento, se desconoce en qu� magnitud se modificar�a la frecuencia de amamantamiento exclusivo en los primeros cuatro meses post nacimiento, especialmente en las madres a quienes se les practic� operaci�n ces�rea, procedimiento que se ha reportado como adverso para el inicio de la lactancia humana (11).

El Hospital "Luis Castelazo Ayala" del Instituto Mexicano del Seguro Social, inici� de manera parcial el programa de alojamiento conjunto en octubre de 1992, con dos grupos de binomios madre-hijo; en uno, la madre y su reci�n nacido eran atendidos en alojamiento conjunto con apoyo espec�fico para iniciar amamantamiento y, en otro, madre e hijo segu�an siendo atendidos en forma separada (11).

Existe muy poca literatura en el contexto mundial acerca del tema, lo que hace el problema estudiado original e in�dito, ante esta circunstancia muy pocos proveedores se ha preocupado sobre la calidad del alojamiento conjunto de las mujeres cesareadas, especialmente cuando se trata de la atenci�n en la lactancia materna.

 La Organizaci�n Mundial de la Salud y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (OMS/UNICEF), han generado diversas acciones que se resumen en los "Diez pasos para una lactancia exitosa", iniciativa que en 1991 se transform� en acciones que se conocen como "Hospital Amigo del Ni�o". A tres de esta iniciativa, m�s de 70 pa�ses la han adoptado y m�s de 800 hospitales ya son "Hospitales Amigo del Ni�o". Aunque el alojamiento conjunto del ni�o y de la madre en M�xico se inici� en 1979, en hospitales de la Secretar�a de Salud, es hasta 1991 la iniciativa de que los hospitales adem�s de amigos del ni�o, sean "amigos de la madre". A partir de entonces y para octubre de 1994, 667 de 763 (87 %) hospitales, cuentan ya con programas de alojamiento conjunto y de �stos, 143 han sido calificados como hospitales amigo (12).

Para mejorar las condiciones actuales de salud de los ni�os y en la orientaci�n de la mujer con relaci�n a la lactancia materna los profesionales de la salud deben jugar un papel decisivo, por eso el sistema de Alojamiento Conjunto alojamiento conjunto tiene mucha importancia y deber�a ser practicado por todas las madres y reci�n nacidos. Desde el punto de vista materno, las investigaciones han demostrado que la mayor�a de las madres que tuvieron la oportunidad de practicar el AC, aprobaron este sistema de internaci�n. El alojamiento conjunto tambi�n es "una escuela de madres" porque durante el per�odo de internaci�n, a las madres de se les ense�a la t�cnica de la lactancia, la importancia de la leche materna, los cuidados higi�nicos (ba�os) se las orienta sobre la piel del reci�n nacido, el cord�n umbilical y otros aspectos generales referidos a la salud del ni�o, incluidas las vacunas (12).

El Fondo de las Naciones Unidas, presenta la iniciativa de los hospitales amigos de la ni�ez, la madre en Nicaragua. De 19 hospitales, 10 hospitales han mejorado su pol�tica en lo que respecta a la lactancia materna. Los hospitales que brindan atenci�n materna infantil toman un promedio de 52.9 % de haber alimentado con biber�n. En la actualidad no se utiliza biber�n, cuando no es posible la lactancia a los beb� se les alimenta con leche de la madre o donada utilizando una taza. En el Hospital Berta Calder�n se preparaban 18,000 biberones por mes antes de la iniciativa. A nivel nacional, el 10 % de hospitales implementan la pr�ctica de alojamiento conjunto, colocando a las madres con su beb� independientemente si se ha realizado una ces�rea o si se procede de un parto normal (13).

Por otro lado se realiz� un estudio descriptivo, de corte transversal en el Hospital Escuela Oscar Danilo Rosales, Le�n-Nicaragua, durante el per�odo de mayo a julio del 2000. El universo estaba constituido por un total de 947 partos vaginales que fueron atendidos en este centro de los que se tomo una muestra de 386 pacientes para la realizaci�n de estudio se elabor� una ficha para la colecci�n de la informaci�n, para la obtenci�n de la informaci�n se realiz� una entrevista, de la cu�l la primera parte se efectu� en la unidad Materno Infantil (UMI) del HEODRA, la segunda parte consisti� en la visita domiciliar, las mujeres que se encontr� dando lactancia exclusiva se les realiz� visitas posteriores. La mayor�a de las mujeres oscilaban entre los 18 y 22 a�os (50.7%), con educaci�n primaria (76%) amas de casa (60.6%) refer�an alojamiento conjunto un 96.2 % y apego precoz en 72.6 % de los casos. En relaci�n prenatal (CPN) eL 49.6 % presentaban uno o dos controles de los cuales el 42.5 % iniciaron entre las 18 y 27 semanas (14).

Por otro lado el alojamiento conjunto Los partos por ces�rea representan al 9 % del total de partos. Las madres cesareadas tienen dificultades en el Inicio y establecimiento de la lactancia por pr�cticas hospitalarias Inadecuadas. Es un estudio comparativo, en el primer grupo el alojamiento conjunto y amamantamiento, se inician dentro de las tres horas posparto y en el grupo control a las 12 horas del mismo.

Alena y Marco en un reporte se hace seguimiento por cuatro d�as midien la frecuencia de lactadas y al cuarto d�a se mide el volumen de secreci�n l�ctea por el m�todo de la doble pesada. El grupo en alojamiento conjunto precoz tuvo mayor frecuencia de lactadas al d�a (11,3 vs. 7,3) en los 4 d�as de seguimiento y mayor volumen de secreci�n l�ctea al cuarto d�a (230ml vs. 158ml). El alojamiento conjunto precoz en cesareadas es posible y es aceptado por las madres, induce mayor frecuencia de lactadas y mayor volumen de secreci�n l�ctea lo cual facilita el establecimiento de la lactancia humana (15).

Todo lo referido muestra que el alojamiento conjunto y la lactancia materna exclusiva con aspectos directamente relacionados, lo importante es determinar en que medida esta relaci�n se establece o se ve afectada en las madres postcesareadas..

MATERIAL Y M�TODOS

El estudio es de tipo explicativa, prospectiva, protectiva, longitudinal y comparativo, el cual se realiz� en dos grupos: uno con mujeres pu�rperas postcesareadas que estuvieron en alojamiento conjunto con su hijo, y el otro de pu�rperas postcesareadas con las mismas caracter�sticas que no estuvieron en alojamiento conjunto.

A dichas mujeres se les observ� mientras dan de lactar a su beb� y se registraron los indicadores observados en una gu�a de observaci�n, a fin determinar si el alojamiento conjunto influye de forma significativa en la lactancia materna exclusiva.

La muestra de 46 madres, 23 postcesareadas y 23 de postparto normal fue seleccionada al 95 % de confiabilidad y un 5 % de error est�ndar, mientras que el grupo control fue seleccionado al 80 por ciento de confiabilidad y a un error del 20 %.

RESULTADOS

Cuando se trat� de determinar la relaci�n entre el alojamiento conjunto y la lactancia materna exclusiva se pudo encontrar que el grupo de las puerperas que tuvieron alojamiento conjunto en el 39 por ciento dieron lactancia materna exclusiva, mientras que de las que no tuvieron alojamiento conjunto el 19 por ciento tuvo este tipo de lactancia, esto se present� sin mostrar diferencias estad�sticamente significativas (Tabla 1).

 


Tabla 1: Relaci�n entre el alojamiento conjunto y la lactancia materna exclusiva

 

X� = 2.342,   p > 0.05


 

.


En cuanto al medio de alimentaci�n se pudo encontrar que del total de las mujeres que est�n en alojamiento conjunto el 58 por ciento da a su ni�o leche mediante una jeringa, mientras que del total de las que no est�n con este alojamiento el 81 por ciento de los ni�os los alimentan con jeringa, esto se da sin mostrar diferencias estad�sticamente importantes.

 

En relaci�n al cuadro 3 podemos encontrar que del total de las mujeres que se encuentran con alojamiento conjunto ninguna le dio a sus ni�os lactancia entre 3 y 4 horas, sin embargo el 19 por ciento de las que no tienen alojamiento conjunto dieron en este intervalo, por otro lado el 65 por ciento de las que ten�an alojamiento daban de lactar entre 1 y 2 horas y esto solamente ocurri� en el 19 por ciento de las que no ten�an alojamiento conjunto, eso se present� con diferencias estad�sticas muy significativas lo que significa que el alojamiento conjunto se relaciona con el intervalo de lactancia.

 

En relaci�n al tiempo de lactadas se pudo encontrar que del total de las mujeres que tuvieron alojamiento conjunto, el 81 por ciento dieron de lactar un tiempo mayor a 15 minutos, mientras que las que no tuvieron alojamiento conjunto, dieron de lactar en este mismo tiempo en el 58 por ciento, sin embargo las diferencias no son estad�sticamente significativas.

 

En relaci�n a si el ni�o recibe alg�n otro l�quido adem�s de la lactancia materna se pudo encontrar que del total de las madres que tuvieron alojamiento conjunto solamente el 12 por ciento recibi� complementaci�n, mientras que de las que no tuvieron alojamiento conjunto el 46 por ciento dio complemento, esto con diferencias altamente significativas.(Tabla 2).


 

Tabla 2: Relaci�n entre el alojamiento conjunto y el uso de complementos l�quidos


X� = 7,589,   p < 0.01

 


En relaci�n a las posiciones del ni�o en la que le dan de lactar las pu�rperas cesareadas se pudo encontrar que del total de las mujeres que si tuvieron alojamiento conjunto el 65 por ciento daban de lactar al ni�o recostado en el brazo, mientras que las que no ten�an alojamiento en el 81 por ciento adoptaron esta posici�n, por tanto estas diferencias no fueron estad�sticamente significativas.

 

En cuanto a la posici�n de la madre se pudo encontrar que del total de las que tuvieron alojamiento conjunto, el 54 por ciento dieron de lactar sentadas y un 46 por ciento echadas, sin embargo el 92 por ciento de las que no tuvieron alojamiento conjunto dieron de lactar sentadas. Esto se mostr� con diferencias muy significativas. Para amamantar correctamente se debe tener en cuenta tanto la posici�n de la mam� como la del ni�o (Tabla 3).


 

Tabla 3: Relaci�n entre el alojamiento conjunto y la posici�n de la madre en el momento de dar de lactar.


X� = 9,774,   p < 0.01

 


Respecto a la posici�n del pez�n y la areola en el momento de dar de lactar se pudo encontrar que del total de las pu�rperas que tuvieron alojamiento conjunto el 96 por ciento colocaba el pez�n completamente en la boca y ninguna el pez�n, mientras que las que no tuvieron alojamiento conjunto el 54 por ciento coloc� el pez�n completamente en la boca, y el 31 por ciento pez�n y areola.


 

 


Tabla 4: Relaci�n entre el alojamiento conjunto y la posici�n del pez�n y la areola a la boca del ni�o.

 

X� = 12.903,   p < 0.01

 


DISCUSI�N

Cuando se trat� de determinar la relaci�n entre el alojamiento conjunto y la lactancia materna exclusiva se pudo encontrar que el grupo de las pu�rperas que tuvieron alojamiento conjunto en el 39 por ciento dieron lactancia materna exclusiva, mientras que de las que no tuvieron alojamiento conjunto el 19 por ciento tuvo este tipo de lactancia, esto se present� sin mostrar diferencias estad�sticamente significativas.

 

Con el objetivo de conocer la influencia del alojamiento conjunto alojamiento conjunto madre-hijo, en la frecuencia de lactancia materna exclusiva, desde el nacimiento hasta los cuatro meses de vida, Flores Huerta realiza un estudio de cohortes no aleatorizado realizado en la cl�nica de lactancia del Hospital "Luis Castelazo Ayala", del Instituto Mexicano del Seguro Social, de enero de 1993 a octubre de 1994, en el que participaron 178 binomios madre-hijo sanos con gestaci�n de t�rmino. El grupo con alojamiento conjunto alojamiento conjunto se integr� con 90 binomio madre ni�o, y la madre recibi� asesor�a para lactar; 88 se atendieron en forma separada, sin asesor�a para lactar. Se realiz� an�lisis estad�stico de los datos para apreciar frecuencia y asociaciones de las variables. Resultados. La alimentaci�n se registr� como lactancia materna exclusiva, f�rmula o ambas. Los grupos con y sin alojamiento conjunto se estratificaron por la forma de nacimiento, parto o ces�rea. Con X� de Mantel-Haenszel y de rango logar�tmico se aceptaron diferencias con p<0.05. Durante el estudio la lactancia global fue semejante entre los grupos. En el primer mes la lactancia materna exclusiva fue mayor en el grupo con AC, 61 vs. 42%, independientemente de la forma de nacimiento (p<0.05). El alojamiento conjunto fue la �nica variable que influy� para que se diera lactancia materna exclusiva. Este trabajo concluye que el alojamiento conjunto madre-hijo favorece la lactancia materna exclusiva desde el nacimiento hasta el en el primer mes pos nacimiento (11).

 

Olmo Palma realiza un estudio retrospectivo en el Hospital Materno Norte de Santiago de Cuba en el per�odo comprendido entre octubre de 1988 a 1994 durante el cual se ingres� al reci�n nacido producto de parto eut�cico, con un peso superior a 2500 gramos, en el �rea de alojamiento conjunto, con la finalidad de evitar la fragmentaci�n de la familia, promover la alimentaci�n al seno materno de forma exclusiva, preparar a la madre para la atenci�n al reci�n nacido y ofrecerle cuidados espec�ficos en las horas subsiguientes al parto. Los principales resultados son: en 1988 s�lo el 37,3 % de los nacidos vivos que reun�an los requisitos recibi� esta atenci�n, ya en 1994 esta cifra asciende a 96 %; la lactancia materna de forma exclusiva de 66,7 al inicio de este estudio, alcanza el 100 % en 1994.El criterio de las madres sobre la calidad de la atenci�n recibida y los resultados en la evaluaci�n de sus conocimientos, demostraron efectividad en la intervenci�n de enfermer�a y sirven de aval este m�todo (16).

 

Villas�s Keever reporta que la frecuencia de lactancia en M�xico var�a entre 13 y 80 % y se ha observado que existe una tendencia a la disminuci�n con el transcurso del tiempo. Uno de los prop�sitos del Programa Hospital Amigo del Ni�o y de la Madre es favorecer la lactancia pero hasta el momento no se ha evaluado su impacto. Se compar� la frecuencia de lactancia entre las madres que recibieron el programa y las que no lo recibieron, e identificar los factores que pudieron haber influido para la lactancia, en donde se encontr� que la edad mediana era de edad 26 a�os, 78.6 % eran casadas, mediana de escolaridad, ocho a�os; 74%, nivel socioecon�mico bueno; 70 % amas de casa. El n�mero de hijos vari� de 1 a 6, 48 % ten�an s�lo un hijo; la edad promedio del �ltimo hijo al momento de la entrevista, 11 meses. La resoluci�n del �ltimo embarazo ocurri� en el 76.3 % en un hospital y se daba lactancia materna exclusiva en el 78 por ciento de los casos (17).

 

En cuanto al medio de alimentaci�n se pudo encontrar que del total de las mujeres que est�n en alojamiento conjunto el 58 por ciento da a su ni�o leche mediante una jeringa, mientras que del total de las que no est�n con este alojamiento el 81 por ciento de los ni�os los alimentan con jeringa, esto se da sin mostrar diferencias estad�sticamente importantes.

 

Por otro lado con el objetivo de implementar el programa de alojamiento conjunto alojamiento conjunto madre-hijo en un hospital de tercer nivel de atenci�n de la Ciudad de M�xico Cisneros Silva, realiz� un estudio en donde participaron madres e hijos sanos, estos �ltimos nacidos por parto (NP) o por ces�rea (NC), de quien m�s o menos se registr� el tiempo transcurrido entre el nacimiento y el AC, las causas de suspensi�n, forma de alimentaci�n al reci�n nacido y opini�n de las madres respecto al programa. Resultados. El alojamiento conjunto pudo realizarse en 68 % de los NP y en 98 % de los NC; el tiempo promedio para iniciar al AC, fue de 5.8 horas en los NP y de 17 horas en los NC. El alojamiento conjunto se suspendi� en 1 % de los NP y en 6.7 % de los NC, sin causa m�dicamente justificada en los ni�os. La opini�n de las madres sobre el programa fue muy favorable. Aunque en las primeras seis horas s�lo el 50 % inici� amamantamiento, todos los ni�os egresaron amamantados. Conclusiones. Es factible el alojamiento conjunto y el inicio del amamantamiento en hospitales de tercer nivel de atenci�n aun en las madres con ces�rea (11).

 

En relaci�n al cuadro 3 podemos encontrar que del total de las mujeres que se encuentran con alojamiento conjunto ninguna le dio a sus ni�os lactancia entre 3 y 4 horas, sin embargo el 19 por ciento de las que no tienen alojamiento conjunto dieron en este intervalo, por otro lado el 65 por ciento de las que ten�an alojamiento daban de lactar entre 1 y 2 horas y esto solamente ocurri� en el 19 por ciento de las que no ten�an alojamiento conjunto, eso se present� con diferencias estad�sticas muy significativas lo que significa que el alojamiento conjunto se relaciona con el intervalo de lactancia.

 

La realidad es que estudios demuestran que cuando una madre lacta pronto y con frecuencia, aproximadamente 9.9 veces al d�a, en las primeras 2 semanas, su producci�n de leche es mayor, su bebe gana mas peso y la madre continua dando de lactar por mas tiempo. El aumento de la producci�n de leche se ha demostrado que depende de la frecuencia en las lactadas y esta disminuye cuando las lactadas se hacen no frecuentes o se restringe el tiempo al pecho (18).

 

En relaci�n al tiempo de lactadas se pudo encontrar que del total de las mujeres que tuvieron alojamiento conjunto, el 81 por ciento dieron de lactar un tiempo mayor a 15 minutos, mientras que las que no tuvieron alojamiento conjunto, dieron de lactar en este mismo tiempo en el 58 por ciento, sin embargo las diferencias no son estad�sticamente significativas.

 

En relaci�n a si el ni�o recibe alg�n otro l�quido adem�s de la lactancia materna se pudo encontrar que del total de las madres que tuvieron alojamiento conjunto solamente el 12 por ciento recibi� complementaci�n, mientras que de las que no tuvieron alojamiento conjunto el 46 por ciento dio complemento, esto con diferencias altamente significativas.

 

Se ha comprobado que mamar del pecho y tomar biber�n requiere diferentes habilidades motoras y diferentes posiciones en la lengua del bebe. Cuando el bebe se memoriza la posici�n en el biber�n, en vez del pecho suave, como resultado se desarrolla "confusi�n de mamadera" y el bebe aplica al pecho t�cnicas inapropiadas que no hacen buena succi�n y no le sale casi leche, en muchos de los casos rechazan el pecho (18).

 

En relaci�n a las posiciones del ni�o en la que le dan de lactar las pu�rperas cesareadas se pudo encontrar que del total de las mujeres que si tuvieron alojamiento conjunto el 65 por ciento daban de lactar al ni�o recostado en el brazo, mientras que las que no ten�an alojamiento en el 81 por ciento adoptaron esta posici�n, por tanto estas diferencias no fueron estad�sticamente significativas.

 

Tanto el ni�o debe tener la boca completamente abierta antes de agarrar el pez�n y la aureola. No debe dejar que el ni�o introduzca el pez�n con la boca semiabierta. La madre debe tocar con su pez�n la mejilla del ni�o, o un lado de la boca, o los labios, para estimular el reflejo de b�squeda y as� hac�rsela abrir (19).

 

Algunas personas, equivocadamente, les aconsejan a las mam�s colocar un dedo sobre el pecho materno, cerca de donde est� la nariz del ni�o. Tiene miedo de que el ni�o deje de respirar al colocar la cara tan pegada al pecho materno. En realidad, el ni�o puede respirar perfectamente, sin necesidad de que se coloque sobre el pecho ning�n dedo. Este podr�a, por el contrario, interponerse entre la madre y el ni�o y romperse el sello que el ni�o hace con su boca alrededor de la aureola y con el cual ayuda a que se creen las presiones necesarias para extraer la leche (19).

 

En cuanto a la posici�n de la madre se pudo encontrar que del total de las que tuvieron alojamiento conjunto, el 54 por ciento dieron de lactar sentadas y un 46 por ciento echadas, sin embargo el 92 por ciento de las que no tuvieron alojamiento conjunto dieron de lactar sentadas. Esto se mostr� con diferencias muy significativas. Para amamantar correctamente se debe tener en cuenta tanto la posici�n de la mam� como la del ni�o.

 

En cualquier posici�n el beb� deber�a ser aproximado al seno y no la madre agacharse hacia el ni�o, as� las posiciones correctas son la posici�n sentada o de cuna en donde se coloca almohadas en los antebrazos de las sillas y se indica a la madre que el beb� debe tener la cabeza en el �ngulo interno de su codo, formando una l�nea recta con la espalda y cadera. Se toma con el brazo y se acerca al beb� contra el seno en un abrazo estrecho. Se mantiene pr�ximo al cuerpo y en contacto el abdomen con el ni�o (20,21).

 

Posici�n debajo del brazo, de sandia o de foot-ball americano: El ni�o es sostenido sobre el antebrazo de la madre y su cuerpo va hacia atr�s mientras la cabeza es sostenida por la mano del mismo lado. Se colocar�n almohadas para ayudar a la madre a sostener el peso del cuerpo del ni�o (20).

 

La posici�n semisentada, en donde se coloca la cama en posici�n semifowler, sosteniendo la espalda con una o dos almohadas con el fin de que esta quede recta y las piernas ligeramente dobladas, el beb� estar� sobre el t�rax de la madre. Es posici�n se utiliza cuando hay heridas abdominales (ces�rea).

 

Finalmente la posici�n acostada, si la madre est� acostada en dec�bito lateral, se emplea almohadas que le den apoyo a la espalda, disminuyendo as� las tensiones que puedan afecta la lactancia, tambi�n se coloca almohadas entre las rodillas o cobijas para elevar el cuerpo del beb� (20)

 

Respecto a la posici�n del pez�n y la areola en el momento de dar de lactar se pudo encontrar que del total de las pu�rperas que tuvieron alojamiento conjunto el 96 por ciento colocaba el pez�n completamente en la boca y ninguna el pez�n, mientras que las que no tuvieron alojamiento conjunto el 54 por ciento coloc� el pez�n completamente en la boca, y el 31 por ciento pez�n y areola. Esto se explica, debido a que en las cunas se encuentran enfermeras que indican siempre que puedan a las madres la posici�n correcta para dar de lactar (donde las hay), mientras que en los cuartos de las madres, es muy poco frecuente esta indicaci�n ya que el control de las Obstetrices se concentra m�s en la madre y el proceso puerperal. Es importante que la madre haya sido capacitada y preparada f�sica y psicol�gicamente durante su control prenatal. En salas de parto, se deber� realizar el inicio temprano. Posteriormente se reforzar�, ense�ar� y evaluar� la t�cnica de amamantamiento para garantizar una Lactancia Materna exitosa (20).

 

AL respecto de la posici�n del pez�n, se pude decir que se soporta el seno con la mano en forma de "C", colocando el pulgar por encima y los otros cuatro dedos por debajo del pez�n detr�s de la areola, pues si chocan los labios del ni�o con los dedos de la madre se impide que pueda coger todo el pez�n y parte de la areola para succi�n adecuada (21).

 

La madre que debe acercar el ni�o al seno y no el seno al ni�o, previniendo as� dolores de espalda y tracci�n del pez�n. Se estimula adem�s > el reflejo de b�squeda acercando el pez�n a la comisura labial y cuando el ni�o abra la boca completamente, se introduce el pez�n y la areola. Si se resiste el ni�o, se hala suavemente hacia abajo su barbilla para lograr una correcta succi�n. Los labios del ni�o deben estar totalmente separados, sin repliegues y predisposici�n a la formaci�n de fisuras que dificultan la Lactancia Materna. Si adopta la posici�n incorrecta se debe retirar del seno e intentar de nuevo (21).

Es importante que los labios permanezcan vertidos (boca de pescado). Se debe permitir al reci�n nacido la succi�n a libre demanda y el alojamiento conjunto. El amamantamiento nocturno aumenta la producci�n de leche (21).

 

Sanabria, pretendi� determinar el perfil de la lactancia materna (LM) durante el prenatal y el puerperio en cuatro servicios p�blicos de referencia neonatal. Metodolog�a, para lo cual realiz� un dise�o transversal, multicentrico, descriptivo. Se encuestaron a 328 pu�rperas durante el puerperio en el Hospital Materno Infantiles de San Lorenzo, San Pablo y Fdo.  la Mora durante los meses de junio a setiembre de 2001. Los resultados mostraron que durante el control prenatal existe una alta prevalencia de oportunidades perdidas en el cuidado de los senos y en aconsejar sobre los beneficios de la LM. Durante el puerperio se observ� una alta prevalencia de falencias en la t�cnica de amamantamiento. Se observ� una alta prevalencia de alojamiento conjunto y de apego precoz (22).

 

Oliveira, Maria In�s con la finalidad de conocer la existencia de alojamiento conjunto alojamiento conjunto en los hospitales con servicios obst�tricos en R�o de Janeiro para verificar si se el alojamiento conjunto guarda asociaci�n con otro indicador de calidad de atenci�n que tiene influencia sobre el alimentaci�n materna: Las tasas de ces�rea practicadas por esos hospitales. Se encontr� una proporci�n de 65,2 por ciento de maternidades con alojamiento conjunto, en el Estado. Se Verific� la relaci�n directa entre la presencia de alojamiento conjunto y las bajas tasas de ces�rea en el conjunto de hospitales, pero esa asociaci�n no se confirm� en todas las regiones. Una menor proporci�n de hospitales con alojamiento conjunto fue verificada en la zona metropolitana (44,2%), en cuanto a la mayor proporci�n de hospitales con elevadas tasas de ces�rea se encontr� en zonas alejadas y del interior (73,1%) (23).

 

En otro estudio realizado por Flores Huerta y colaboradores (11), el tiempo promedio de hospitalizaci�n para las madres que tuvieron a su hijo por parto fue de 14 horas, y de 80 horas para quienes lo tuvieron por ces�rea. El alojamiento conjunto se inici� en el grupo de parto seis horas despu�s del nacimiento y dur� ocho horas en promedio. En el de ces�rea el alojamiento conjunto se inici� despu�s de 17 y dur� en promedio 63 horas.

 

Kapil U, plantea el concepto actual de alojamiento conjunto no se limita al simple contacto madre-hijo, sino que lleva impl�cita la informaci�n sobre los beneficios del amamantamiento y la asesor�a para que la madre lo inicie. Con los resultados de Flores Huerta no puede irse m�s all� de la consideraci�n de que la informaci�n y asesor�a para amamantar se dio con m�s oportunidad en el grupo de ces�reas, sin que se observaran mayores diferencias en el impacto sobre el amamantamiento exclusivo en el primer mes entre partos y ces�reas. Los resultados muestran que el grupo de Flores Huerta muestra que el alojamiento conjunto y el asesoramiento para que la madre amamante a su hijo, favorecen el inicio de este proceso y promueven una mayor frecuencia de lactancia materna exclusiva en el primer mes pos nacimiento en ni�os que nacieron por parto y por ces�rea (24).

 

De lo anteriormente referido surge la necesidad de indagar en que medida el alojamiento conjunto se relaciona con la adecuada lactancia materna exclusiva en pu�rperas cesareadas, ya que los estudios se refieren al alojamiento conjunto en general.

 

CONCLUSIONES

         No se encontr� relaci�n entre el alojamiento conjunto y la lactancia materna exclusiva.

         Entre el alojamiento conjunto y el medio de alimentaci�n tampoco se pudo encontrar asociaci�n.

         Se pudo encontrar que el alojamiento conjunto se encuentra relacionado con el intervalo de lactancias, en donde las que tienen alojamiento dan de lactar en mejores intervalos qua las que no tienen alojamiento.

         No se pudo encontrar relaci�n entre el alojamiento conjunto y el tiempo de lactadas.

         Respecto a la complementaci�n con otros l�quidos, las mujeres sin alojamiento, dan m�s complementos y l�quidos que las que tienen alojamiento.

         Tampoco pudo encontrarse relaci�n entre el alojamiento conjunto y la posici�n del ni�o en el momento de lactar.

         Se encontr� adem�s que las madres sin alojamiento dan de lactar prioritariamente sentadas, mientras que las que tienen alojamiento, lo hacen acostadas.

         Finalmente se pudo concluir que las mujeres sin alojamiento conjunto dan de lactar m�s frecuentemente con la posici�n del pez�n y la areola de forma correcta, que las que si tienen alojamiento.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

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Recibido:  05/06/2008

Aceptado: 17/07/2008

 

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1. Obstetriz. Universidad C�sar Vallejo de Trujillo