¿Qué es el cáncer de cuello uterino?

   
  El cáncer del cuello uterino también se conoce como cáncer cervical. Como sucede con la mayoría de los cánceres, se les da el nombre por la parte del cuerpo en donde empiezan. Los cánceres de cérvix o cuello del útero también se llaman de acuerdo al tipo de células en donde empezaron. La mayoría de los cánceres del cuello del útero son carcinomas de células escamosas. Las células escamosas son delgadas, planas, y forman la superficie del cuello uterino.
 

Aparato reproductor de la mujer

  ¿Qué es el cuello del útero o cérvix?
  El cérvix o cuello uterino es la parte inferior, estrecha, del útero. El útero es un órgano hueco, en forma de pera, que está ubicado en la parte baja del abdomen de la mujer, entre la vejiga y el recto. El cérvix forma un canal que desemboca en la vagina, la cual conduce al exterior del cuerpo.
  En todo el mundo, el cáncer de cuello uterino es el segundo cáncer más común en las mujeres (después del cáncer de mama).  La Organización Mundial de la Salud calcula que actualmente hay más de 2 millones de mujeres en el mundo que tienen cáncer de cuello uterino.
  Cada año, en el mundo se diagnostican 490,000 nuevos casos de cáncer de cuello uterino. Eso es más de 1,350 casos nuevos por día.
  Este tipo de cáncer puede presentarse a cualquier edad en la vida de una mujer, comenzando en la adolescencia (aunque es poco común). Alrededor de la mitad de las mujeres diagnosticadas con cáncer de cuello uterino tienen entre 35 y 55 años de edad. Probablemente muchas de estas mujeres estuvieron expuestas al virus de papiloma humano durante su adolescencia y la segunda década de la vida.
   
  Tu Previenes
 

Actualmente, la detección temprana y el tratamiento del tejido precanceroso siguen siendo las formas más efectivas de prevenir el cáncer de cérvix. Las mujeres deben hablar con su médico sobre un programa apropiado de exámenes. La recomendación del médico se basará en tales factores como la edad de la mujer, el historial médico y los factores de riesgo.

Algunas investigaciones han mostrado que la vitamina A puede desempeñar un papel en detener o prevenir los cambios cancerosos en las células como las que están en la superficie del cérvix o cuello del útero. La investigación ulterior con preparaciones de vitamina A puede ayudar a los científicos a aprender más acerca de la prevención del cáncer de cérvix.

Los exámenes regulares de seguimiento, incluyendo el examen pélvico, la prueba de Papanicolaou y otras pruebas de laboratorio, son muy importantes para cualquier mujer que haya sido tratada por cambios precancerosos o por cáncer de cuello uterino.

El médico hará estas pruebas y exámenes con frecuencia por varios años para buscar cualquier signo de que la condición haya regresado.

   
  Síntomas
 

Los cambios precancerosos del cuello del útero o cérvix generalmente no causan dolor. De hecho, generalmente no causan síntoma alguno y no se detectan al menos que la mujer tenga un examen pélvico y una prueba de Papanicolaou.

 

Los síntomas generalmente no aparecen hasta que las células cervicales anormales se vuelven cancerosas e invaden el tejido cercano. Cuando esto sucede, el síntoma más común es un sangrado anormal.

 

El sangrado puede comenzar y detenerse entre períodos menstruales regulares o puede ocurrir después de relaciones sexuales, de lavado vaginal o de un examen pélvico.

 

El sangrado menstrual puede durar más tiempo y ser más abundante que de costumbre, así mismo si se da en la menopausia, también puede ser un síntoma de cáncer cervical.

 

Una mayor secreción vaginal puede ser otro síntoma de cáncer cervical.

 

Estos síntomas pueden ser causados por cáncer o por otros problemas de salud. Sólo un médico puede determinarlo con seguridad. Es importante que la mujer vea al médico si ella tiene alguno de estos síntomas.

  Evolución del cnáncer de cuello uterino
 

Al igual que otros cánceres, el cáncer de cuello uterino puede tratarse en diversas formas. Algunos aspectos que un médico considera antes de elegir un tratamiento incluyen:

  • El tamaño del cáncer y si se ha diseminado
  • La edad y salud general de la mujer
  • Preferencias de la paciente

Los 3 métodos de tratamiento de cáncer de cuello uterino son cirugía, radioterapia y quimioterapia. El tratamiento puede incluir 2 o más de estos métodos. El plan de tratamiento también incluye visitas específicas de seguimiento con el médico. Estas visitas de seguimiento pueden incluir radiografías, biopsias, pruebas de sangre y otras exploraciones.

 

Ya que las personas son únicas, cada persona responde al tratamiento de forma diferente. El tratamiento que es adecuado para una persona puede no serlo para alguien más. El médico revisará todos los riesgos y efectos colaterales de las mejores opciones para tratar cáncer de cuello uterino.

 

La mejor forma de disminuir las probabilidades de cáncer de cuello uterino es la detección por medio del Papanicolau. Las células cervicales precancerosas (e incluso algunos cánceres) pueden tratarse exitosamente si se detectan en etapa temprana, antes de que puedan diseminarse.

 

El tratamiento del cáncer puede causar efectos secundarios muchos años después. Por esta razón, las pacientes deben continuar teniendo exámenes y deben informar de cualquier problema de salud que se presente.

Sabia que…
  • Las perspectivas para mujeres con cambios precancerosos o cáncer muy precoz de uterino son excelentes; casi todas las pacientes con estas condiciones se pueden curar.
  • El fumar también aumenta el riesgo de cáncer de cérvix, aunque no es claro exactamente cómo o por qué. El riesgo parece que aumenta con el número de cigarrillos que fuma una mujer cada día y con el número de años que ella ha fumado.
  • La citología cervicovaginal es un examen sencillo y rápido que sirve para descubrir el cáncer de cuello uterino antes de que aparezcan los síntomas y antes de que se convierta en una enfermedad incurable.
  • Según la Organización Panamericana de la Salud, deja en promedio 37.600 decesos anuales en América Latina y el Caribe por falta de atención y cuidado por parte de las mujeres.
  • Todas las mujeres mayores de 18 años que tienen o han tenido vida sexual activa, deben practicarse la citología cada año.

En INPPARES contamos con el instrumental necesario para la detección temprana de este mal. Ponemos a su disposición el servicio de mamografía, medicina nuclear, laboratorio, pruebas de Papanicolaou, colopscopía, citología, etc.

  Fuentes: